Apple ha completado su transición a silicio propio con el M4 Ultra, un chip que une dos dies M4 Max mediante su tecnología de interconexión UltraFusion para ofrecer hasta 32 núcleos de CPU, 80 núcleos de GPU y 192 GB de memoria unificada. Los números son impresionantes sobre el papel, pero la pregunta que realmente importa es para quién tiene sentido pagar la factura que exige este chip.
Inferencia de modelos de 70.000 millones de parámetros sin GPU dedicada
El M4 Ultra puede ejecutar modelos de lenguaje de 70.000 millones de parámetros directamente en memoria unificada, una tarea que en un PC tradicional requeriría varias GPU NVIDIA de gama alta trabajando en paralelo con su correspondiente consumo eléctrico y refrigeración. Para profesionales que trabajan con modelos de IA locales, ya sea generación de imagen, vídeo o texto, esto representa un cambio de categoría: es la diferencia entre necesitar un servidor dedicado en un rack y tener esa capacidad de cómputo sobre el escritorio, sin las latencias ni los costes recurrentes de la nube.
DaVinci Resolve y Final Cut Pro: hasta 3 veces más rápido que el M3 Ultra
El renderizado en DaVinci Resolve y Final Cut Pro con M4 Ultra es hasta tres veces más rápido que con la generación M3 Ultra, según las pruebas que circulan entre estudios de postproducción. Flujos de trabajo de efectos visuales que antes exigían una granja de renderizado dedicada ahora pueden completarse en un único equipo local, algo que cambia el cálculo económico para estudios pequeños y medianos que no pueden amortizar una granja de servidores propia. Cinema 4D y Houdini se benefician especialmente del ancho de banda de memoria unificada, que evita el cuello de botella de transferencia de datos entre CPU y GPU que sí sufren las arquitecturas x86 con GPU discreta.
El límite que Apple no resuelve: software que no aprovecha 80 núcleos de GPU
No todo el software está optimizado para exprimir una GPU de 80 núcleos: muchas aplicaciones profesionales, especialmente las que dependen de plugins de terceros o de motores que todavía priorizan CUDA de NVIDIA, no escalan de forma lineal con el hardware de Apple. Esto significa que el salto de rendimiento real que percibe un usuario depende enormemente del software concreto que use, y que comprar el M4 Ultra pensando en una mejora generalizada de "todo va más rápido" puede llevar a decepciones en flujos de trabajo específicos que no están optimizados para Apple Silicon.
Mac Studio a 4.499 euros frente a una workstation Windows con NVIDIA
El Mac Studio con M4 Ultra parte de 4.499 euros en su configuración de entrada con este chip. Para profesionales de vídeo, IA o 3D que de otro modo necesitarían una workstation Windows con una GPU NVIDIA de gama alta que por sí sola puede superar los 3.000 euros, sin contar el resto del equipo, el precio resulta competitivo en términos de coste total. Para el usuario que solo necesita edición ligera, ofimática avanzada o desarrollo de software estándar, el M4 Pro o el M4 Max cubren sobradamente las necesidades a una fracción del precio, y pagar por el Ultra en ese caso es un gasto que no se traduce en beneficio percibido.
Mac Pro: el mismo chip, un caso de uso mucho más reducido
El Mac Pro con M4 Ultra ofrece el mismo silicio que el Mac Studio pero añade ranuras PCIe para tarjetas de captura, red o almacenamiento adicional, a un sobreprecio considerable. Esa expansión solo justifica la diferencia de precio para estudios con necesidades muy específicas de hardware adicional; para la inmensa mayoría de profesionales que consideran el M4 Ultra, el Mac Studio ofrece el mismo rendimiento de cómputo por bastante menos dinero.
Quién debería esperar antes de comprar
Quienes trabajan principalmente en la nube con modelos de IA alojados en servidores remotos, o cuyo software depende fuertemente de CUDA sin alternativa en Metal, no verán el retorno de inversión que promete el M4 Ultra en sus benchmarks de marketing. Apple ha construido un chip extraordinario para un nicho concreto de profesionales de IA local, vídeo y 3D; fuera de ese nicho, sigue siendo un gasto que conviene medir con calculadora en mano antes de dejarse llevar por las cifras de núcleos.