Cuando David Vélez, Cristina Junqueira y Edward Wible fundaron Nubank en São Paulo en 2013, los bancos brasileños cobraban algunas de las comisiones más altas del mundo y hacer una simple reclamación podía llevar semanas. Trece años después, Nubank es uno de los mayores bancos digitales del planeta por capitalización bursátil, con más de 100 millones de clientes, y ha cambiado para siempre las reglas de la banca en América Latina.
Una tarjeta morada contra el oligopolio bancario más caro de la región
El producto que lanzó Nubank al mercado en 2014 fue deliberadamente simple: una tarjeta de crédito sin anualidad, gestionable enteramente desde el móvil, en un país donde cinco grandes bancos —Itaú, Bradesco, Banco do Brasil, Santander Brasil y Caixa— controlaban históricamente más del 80% de los activos del sistema financiero y cobraban algunas de las comisiones y tasas de interés más elevadas del mundo desarrollado, en parte justificadas por el propio sector con el argumento del riesgo de impago en una economía volátil. Nubank identificó que ese oligopolio dejaba a decenas de millones de brasileños de clase media y baja mal atendidos, sin acceso a crédito razonable o directamente excluidos del sistema bancario formal, y construyó su producto entero alrededor de resolver esa fricción con procesos 100% digitales y atención al cliente notablemente mejor que la de la banca tradicional.
El salto a México y Colombia, y por qué Brasil sigue siendo el 90% del negocio
Tras consolidar su posición en Brasil, Nubank expandió operaciones a México en 2019 y Colombia en 2020, replicando su modelo de tarjeta de crédito sin comisiones como puerta de entrada seguida de cuentas de ahorro remuneradas y préstamos personales. El crecimiento en México ha sido notable, con Nu México superando los 10 millones de clientes y obteniendo en 2024 su propia licencia bancaria completa (no solo de institución de tecnología financiera), un hito regulatorio relevante que le permite operar con mayor autonomía frente a las autoridades mexicanas. Aun así, Brasil sigue concentrando la inmensa mayoría de los ingresos y beneficios del grupo, y el verdadero reto de Nubank para el resto de la década es demostrar que puede replicar en otros mercados latinoamericanos la escala y rentabilidad que alcanzó en su país de origen, algo que hasta 2026 solo ha logrado parcialmente.
La salida a bolsa en Nueva York y el respaldo de Warren Buffett
Nubank salió a bolsa en la Bolsa de Nueva York en diciembre de 2021 con una valoración inicial de unos 45.000 millones de dólares, una cifra que en su momento superaba la capitalización combinada de varios bancos tradicionales brasileños con muchas más décadas de historia y activos físicos. La operación incluyó una inversión directa de Berkshire Hathaway, el conglomerado de Warren Buffett, un respaldo que sorprendió a buena parte del mercado dado el histórico escepticismo del inversor hacia las empresas tecnológicas y especialmente hacia las fintech, y que Nubank ha utilizado desde entonces como sello de legitimidad frente a inversores institucionales más conservadores.
NuInvest, seguros y el salto de "app de tarjeta" a superapp financiera
Nubank ha ido añadiendo capas de producto de forma progresiva: cuentas remuneradas con rendimiento diario vinculado a la tasa Selic (el tipo de interés de referencia brasileño, tradicionalmente muy alto en comparación con Europa o EEUU), una plataforma de inversión (NuInvest), seguros, préstamos personales y, más recientemente, servicios de criptomonedas a través de Nucripto. Esta estrategia de "superapp financiera" busca capturar la mayor parte posible del gasto y ahorro de cada cliente dentro del ecosistema Nu, replicando en el terreno financiero lo que WeChat hizo en China con los pagos y servicios cotidianos, aunque con muchísima menos diversificación fuera del sector financiero que su referente asiático.
Los riesgos que el relato de éxito no siempre cuenta
El crecimiento acelerado de la cartera de crédito de Nubank ha generado preocupación entre analistas sobre la calidad de esos préstamos en un país con historial de alta morosidad e inflación volátil; el propio banco central brasileño ha endurecido en los últimos años los requisitos de capital para fintechs de rápido crecimiento precisamente para evitar que una crisis de impagos en estas nuevas entidades digitales contagie al sistema financiero tradicional. Además, la dependencia de Nubank de la tasa Selic —que ha oscilado con fuerza en los últimos años por la política del banco central brasileño para controlar la inflación— hace que buena parte de la rentabilidad de sus productos de ahorro esté sujeta a decisiones de política monetaria fuera de su control, un riesgo estructural que rara vez aparece en el relato de "disrupción" que rodea a la compañía.
Por qué el modelo Nubank se ha vuelto la plantilla de toda una generación de fintech latinoamericanas
El éxito de Nubank ha inspirado una oleada de competidores regionales —Uala en Argentina, Ada Financial y RappiPay en Colombia y México, entre otros— que replican el mismo manual: producto digital simple, comisiones bajas, atención al cliente ágil y expansión desde crédito hacia una oferta financiera más amplia. Pocos han logrado la escala de Nubank, pero el efecto agregado ha sido real y medible: la proporción de adultos bancarizados en Brasil ha aumentado de forma sustancial desde 2014, y la presión competitiva ha obligado incluso a los grandes bancos tradicionales como Itaú a lanzar sus propias marcas digitales de bajo coste para no perder clientes jóvenes, la prueba más clara de que Nubank consiguió lo que se propuso: cambiar las reglas de un sector que llevaba décadas sin necesitar cambiar nada.