El 15 de marzo de 2026, Starship completó su primera misión orbital completa con éxito: despegó desde Texas, completó casi dos órbitas de la Tierra y amerizó en el océano Índico. Era el vuelo número 11 del programa. Los diez anteriores habían terminado en explosiones más o menos controladas, algunas de ellas convertidas en meme antes incluso de que SpaceX emitiera su comunicado oficial.

Por qué el vuelo 11 marca un punto de inflexión real

No se trata simplemente de que Starship llegara al espacio y regresara. Lo relevante es que el vuelo recopiló datos críticos sobre el comportamiento de la nave durante la reentrada atmosférica, validó el sistema de escudo térmico de nueva generación tras varios fallos en pruebas anteriores, y demostró que el motor Raptor 3 funciona con la fiabilidad necesaria para plantearse misiones tripuladas en el corto-medio plazo. Cada uno de estos tres elementos había sido, por separado, la causa de al menos un fallo en vuelos previos.

Artemis IV y el papel de Starship como "taxi lunar"

NASA seleccionó Starship como el vehículo de aterrizaje lunar del programa Artemis, en una decisión que en su momento generó controversia por el historial de explosiones del cohete frente a propuestas más conservadoras de otros contratistas. La misión Artemis IV, prevista para finales de 2026 o principios de 2027, llevará astronautas a la superficie lunar usando Starship como vehículo de transporte entre la estación Gateway en órbita lunar y la superficie del satélite. Es el primer vehículo con capacidad de llevar a más de dos personas a la Luna en una sola misión, una capacidad de carga que ningún módulo lunar anterior, incluido el del programa Apolo, ha igualado.

El argumento del coste por kilogramo: entre la ambición y el escepticismo razonable

Elon Musk afirma que el coste por kilogramo a órbita baja será inferior a 100 dólares cuando Starship opere en modo de reutilización completa, sin necesidad de sustituir componentes entre vuelos. Para poner esa cifra en contexto: el Space Shuttle costaba aproximadamente 54.000 dólares por kilogramo transportado a órbita. Las cifras de Musk sobre plazos y costes han requerido históricamente un descuento considerable de escepticismo, dado el patrón repetido de objetivos incumplidos en Tesla y en la propia SpaceX en fases anteriores del desarrollo de Starship. Aun así, incluso si el coste real terminara siendo diez veces superior al anunciado, en torno a 1.000 dólares por kilogramo, el impacto sobre la industria de lanzamiento de satélites sería transformador, muy por debajo de lo que cobran actualmente Ariane 6 o incluso el propio Falcon 9.

Lo que este vuelo no resuelve todavía

El éxito del vuelo 11 no implica que Starship esté lista para vuelos tripulados de forma inmediata: la certificación de la NASA para transporte humano exige un historial de vuelos consecutivos exitosos mucho más largo del que existe actualmente, y el sistema de soporte vital para misiones de larga duración sigue en fases tempranas de desarrollo en paralelo. La reutilización completa del vehículo, clave para la reducción de costes que promete Musk, tampoco se ha demostrado todavía en un ciclo operativo real, solo en pruebas parciales de recuperación del booster.

Marte: el objetivo final que sigue siendo la apuesta más incierta

El objetivo declarado de SpaceX sigue siendo Marte. La compañía plantea una primera misión de carga no tripulada al planeta rojo en 2028, seguida de una misión tripulada en 2030 si el calendario se cumple, algo que ningún hito previo del programa Starship ha logrado en el plazo originalmente anunciado. La velocidad de iteración que SpaceX ha demostrado, con vuelos de prueba cada pocos meses en lugar de años como es habitual en la industria aeroespacial tradicional, ha hecho que analistas que antes descartaban estas fechas como pura fantasía ahora las consideren, como mínimo, plausibles dentro de un margen de retraso razonable.